¡Buen provecho!

Rovellet de l´Ou

Recetas de cocina.AC Bluebooks

El origen del roscón parece estar relacionado con las saturnales romanas; fiestas dedicadas al dios Saturno en las que el pueblo romano celebraba que los días se hacen más largos tras el solsticio de invierno. Para estos festejos, se elaboraban unas tortas redondas con higos, dátiles y miel, que se repartían por igual entre los plebeyos y esclavos. 



Este postre se convirtió en uno de los más populares durante la celebración de la ‘fiesta de los esclavos’, como también era conocido dicho festejo. En el S III en el interior del roscón se introdujo un haba seca, el afortunado al que le tocaba era nombrado "Rey de Reyes", privilegio que disfrutaba durante un breve espacio de tiempo.

En el siglo XVIII  un cocinero, con ganas de contentar al pequeño rey Luis XV, introdujo como sorpresa en el roscón una moneda de oro (algunas fuentes indicaban que fue un medallón de oro y rubíes). Evidentemente, a partir de ese momento la moneda adquirió más valor simbólico que el haba, convirtiéndose en el premio deseado, mientras que nadie quería que le tocase la famosa legumbre.
Aunque la tradición de comer el roscón y todo lo que conllevaba ya era conocida en España, Felipe V trajo la nueva modalidad de introducir una moneda como premio (que con los años se cambió por una figurita de cerámica) a la vez que el haba en el postre se había convertido en un símbolo negativo.
Algunas fuentes apuntan que, durante un tiempo, la costumbre de introducir un haba desapareció, volviendo a reaparecer a mediados del siglo XIX, siendo escogida la tradicional fecha del día de Reyes para ser degustado y creando alrededor de este riquísimo dulce toda una parafernalia en la que el afortunado al que le salía la figurita era coronado como el ‘rey de la fiesta’ y al que le salía el haba debía pagar el postre, a la vez de ser nombrado por todos como el ‘tonto del haba’ (origen del famoso insulto ‘tontolaba’)



Ingredientes:
  • 1/2 kg de harina
  • 125 g de azúcar
  • 3 huevos
  • 1 chorrito de agua de azahar
  • 1/2 copita de ron
  • 1 chorro de leche
  • 25 gr de levadura fresca de panadería
  • 1 chorro de agua
  • 1 pizca de sal
  • 150 g de mantequilla
  •  
  • Decóralo con guindas, naranja y azucar !!

Elaboración: 

  • Mezcla en un recipiente la harina con el azúcar, los huevos, el agua de azahar, la copita de ron, la leche, la levadura fresca, el agua y la sal. Amasa con cuidado hasta que te quede una mezcla compacta y sin grumos.
  • Después agrega, amasando poco a poco con las manos, la mantequilla hasta que consigas hacer una bola. 
  • Deposita la bola de masa en un recipiente, tápala y deja reposar unas horas para que fermente (hasta que duplique o triplique su volumen).
  • Pasado el tiempo de fermentación, vuelve a amasar y dale forma de rosco. Coloca el rosco sobre una placa forrada con papel antiadherente y adórnalo con unas tiras de piel de naranja y unas guindas y déjalo reposar durante un par de horas.
  • Introduce dentro la "sorpresa" y unta toda la superficie del rosco con huevo batido. Hornea a 175ºC durante 15-20 minutos.

En plena ciclogénesis explosiva, esta tarde de sábado tormentosa apetece quedarse en casa y darse un capricho a la hora de la merienda. ¿Te apetecen unas magdalenas caseras recién hechas? si te animas son solo diez minutos y esta receta no falla. Buen provecho.



Receta


Ingredientes



  • 3 huevos
  • 1/4 litro de leche
  • 1/4 litro de aceite
  • 250g azúcar
  • 1/2 sobre de levadura en polvo (Royal o similar)
  • 1 limón rallado
  • 275g harina de fuerza (aproximadamente)


Preparación

Antes de empezar, enciende el horno para que se vaya calentando, ponlo a 200º, necesitamos mucha temperatura inicial.

Mezcla todos los ingredientes en un mismo recipiente en este orden:  primero los líquidos, el aceite y la leche; después agrega los 3 huevos enteros, por último incorpora el azúcar y el medio sobre de levadura. Con ayuda de una varilla de cocina remueve enérgicamente la mezcla mientras vas añadiendo la harina.

La cantidad de harina que requiere la masa de nuestras magdalenas puede variar ligeramente en función de factores como el tamaño de los huevos o el tipo de aceite que utilices. El punto perfecto es una masa consistente pero cremosa. Si no consigues dar con el punto de la masa ve probando: si te quedas corto de harina no subirán tanto, si por el contrario tienen demasiada subirán muchísimo, pero la magdalena estará correosa y se pondrá dura enseguida. 

Una vez esté hecha la mezcla, no te olvides de añadir el limón rayado o cualquier otra esencia que te apetezca. Después coloca moldes de magdalena en una bandeja y ve llenándolos con una cuchara o una manga pastelera.

No los llenes hasta el borde porque la masa rebosará, no pongas los moldes muy juntos porque pueden pegarse las magdalenas.
Una vez los hayas llenado, ponle a cada uno un poquito de azúcar por encima  y mételos en el horno.

Baja la temperatura a 180º, cuece la magdalenas en la parte media del horno, unos 10-15 minutos. Personalmente me gusta que tengan mucha humedad y un color suavemente dorado, para eso lo que hago es bajar la temperatura del horno hasta 150º y sacarlas cuando empiezan a coger color.



Sabías que...


Desconocemos el origen de este dulce, aunque tradicionalmente se cree que proviene de Francia, de la región de Lorena y que aproximadamente se fabrica desde 1750. Al parecer, en su origen la magdalena tenía forma de concha, de ahí que hoy en día sea muy extendida la costumbre de usar un molde con las paredes "rizadas" a modo de rendijas, similares a las marcas de la concha de mar. Esta curiosa forma, dio origen, en España, a otra teoría sobre el origen de las magdalenas.

Se dice que una joven mesonera que atendía peregrinos en una de las paradas del Camino de Santiago, ideó estos deliciosos bollos en forma de concha como homenaje al apóstol.

La magdalena tiene presencia fundamental en el mundo literario, ya que Marcel Proust la hace protagonista en su "En busca del tiempo perdido"cuando el narrador recobra la memoria después de comer una magdalena mojada en té.

“En el mismo instante en que ese sorbo de té mezclado con sabor a pastel tocó mi paladar… el recuerdo se hizo presente… Era el mismo sabor de aquella magdalena que mi tía me daba 
los sábados por la mañana. Tan pronto como reconocí los sabores de aquella magdalena… 
apareció la casa gris y su fachada, y con la casa la ciudad, la plaza a la que se me enviaba antes del mediodía, las calles…”

La imagen más antigua que existe de la fabricación de queso la encontramos hace unos cinco mil años, en el friso de la lechería de Ur , en Sumeria, la escena muestra  el ordeño y la fabricación de queso por los sacerdotes del templo.  Ctesia, médico de la ciudad de Nínive, cuenta que la reina Semínaris se alimentaba de queso que los pájaros robaban a los pastores, pero, según Herodoto, los primeros queseros fueron los escitas, los cuales agitando la leche en odres de piel, fabricaban queso de leche de oveja y cabra.  Esta tarta de requesón contiene las mejores cualidades y el sabor reconfortante del queso. Es fácil y deliciosa, pruébala.

reques 

Receta

Ingredientes

  • 500grs de requesón
  • 5 huevos
  • 2 Yogures naturales
  • 1 sobre de levadura
  • 200 grs de azúcar
  • 4 medidas yogur de harina
  • 3 medidas yogur de leche
  • Ralladura de 1/2 limón
     

Preparación


Precalienta el horno a unos 190º.  Mientras tanto bate los huevos, y el azúcar hasta que doblen su volumen.
Luego  añade los yogures, la leche, y vuelve a batir. Incorpora poco a poco la harina y la levadura. Por último, añade el requesón  y  la ralladura del limón

Vierte la mezcla en un molde previamente engrasado con mantequilla y harina. Y déjalo cocer unos 50 - 60 minutos (Pincha el centro de la tarta con un cuchillo fino  para saber si está en su punto, si sale limpio está en su punto).  Desmóldala cuando esté completamente fría, y sírvela sola, espolvoreada de azúcar o con un chorrito de miel.

 

Sabías que…

El requesón es considerado un queso por muchos, aunque la definición exacta sería un lácteo que proviene del suero de leche cuajado. Por esta razón, todas las proteínas de la leche que quedan en el suero se concentran formando el requesón. Además, debido a que no posee maduración, como es el caso de los quesos, su porcentaje de agua es elevado (80%) y su aporte de grasas es muy bajo, ya que sólo brinda 4 gramos por cada 100 de alimento, pudiendo ser la mitad si el requesón es desnatado.

Incluso, la concentración de proteínas, todas de buena calidad por ser de origen animal, es 3 veces mayor que en la leche, pudiendo ser el doble dependiendo de la variedad escogida. Su aporte de vitaminas y minerales es muy valioso para el organismo, pues su contenido en calcio, potasio, fósforo, vitamina A y del complejo B, son ingredientes esenciales para el correcto funcionamiento neuromuscular.